Perro reactivo calmado: guía realista y amable
Una tarde cualquiera, en una acera estrecha, el perro “bueno” del barrio se convirtió en un torbellino: ladró, se lanzó hacia delante y la correa sonó como cuerda tensa. En casa, en cambio, era el mismo animal que se dormía con un suspiro. Esa contradicción —ángel en el sofá, volcán en la calle— suele ser el primer gran malentendido: no es “maldad” ni “capricho”, es un sistema nervioso sobrepasado. Este artículo acompaña al lector paso a paso para crear un ambiente seguro, leer el lenguaje corporal del perro y aplicar estrategias de manejo inmediato mientras se construye una modificación de comportamiento reactivo a largo plazo con técnicas de refuerzo positivo. 1) “No es terquedad”: entender la reactividad basada miedo Cuando un tutor dice “mi perro es nervioso y reactivo”, a menudo también aparece la idea de que el perro “se porta mal” o “es terco”. En realida...